Un funcionario judicial fue imputado por la presunta filtración de información a un narcotraficante, a quien habría advertido sobre operativos inminentes que podían derivar en su detención. La acusación sostuvo que esa información habría sido clave para que el investigado tomara recaudos y lograra mantenerse prófugo.
Según la hipótesis fiscal, el empleado judicial habría mantenido un encuentro con el acusado en un contexto informal y, a partir de ese contacto, se habrían producido comunicaciones y movimientos que permitieron anticipar el avance de la investigación. Entre otras consecuencias, se señaló que el prófugo pudo modificar conductas, cambiar líneas telefónicas y evitar el secuestro de elementos de interés para la causa.
El caso quedó vinculado a una investigación por narcotráfico en la que se realizaron allanamientos y detenciones, aunque el principal investigado logró escapar. La fiscalía sostuvo que la filtración no solo frustró su captura, sino que también afectó el trabajo de meses de investigación.
Aunque se había solicitado la detención del funcionario, el juez rechazó esa medida por cuestiones técnicas y dispuso su citación a declaración indagatoria. A partir de allí, la defensa trabajó sobre una estrategia orientada a una resolución alternativa dentro del proceso penal.
En este expediente, el abogado Javier Arreola defendió al funcionario judicial imputado y obtuvo un resultado favorable. La causa se cerró mediante probation, y además se logró que el funcionario no fuera expulsado del Poder Judicial en los términos inicialmente planteados. Posteriormente, renunció y se informó el pago de salarios adeudados.
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